Ante la
aprobación de la Ley
de inversión extranjera, la banca cubana toma mediada para asegurar las
operaciones.
La apertura de
Cuba al capital foráneo, amparada en la
Ley 118 de la Inversión Extranjera, debe traducirse en fuente
de desarrollo en aquellas actividades de interés para al nación, en
correspondencia con sus proyecciones de avance económico y social a corto,
mediano y largo plazo.
